Sunday, September 05, 2010
y amar es poco decir a lo que siento cuando yo estoy junto a ti
invadir tu mundo emocional haciendote sentir cosas inimaginables,
pero tan gratas....
experimentar discusiones por niñerias para despues darte cuenta
que no tenian sentido, pero que emocionante cuando se arreglan y
te mueres de ganas de probar sus labios..
tomarlo y que te tome de la mano, y felizmente decir "eres mio" aunque
por dentro sabes que nadie es propiedad de nadie...pero y que?
o lo que mas a menudo me pasa a mi...querer dedicarle todas las canciones
del mundo por que ya no sabes como tranmistirle todo ese amor que albergas
dentro de ti...
no querer dejarlo ir cuando ya es tarde y tiene sueño despues de un largo dia, pero
es que es una verdadera lucha entre tu ser y la razon...sabes que lo mejor es dejarlo ir
pero tu cuerpo no quiere....oh que dificil es!!
saber que todo mundo antes te consideraba como una persona dura pero demostrar
ser tan sensible y sorprender a todos...y admito que soy una cursi y chiqueada.. pero
por el...
descubrime en esta fase de mi vida me encanta!!!!
gracias a mi novio que me hace sentir todo esto y mas..nuestro primer año juntos..
te amo como loca!!! FP
Sunday, May 02, 2010
Friday, April 09, 2010
Escalas
interesante....
http://www.nikon.com/about/feelnikon/universcale/index_f.htm
Thursday, April 08, 2010
El corazon delator / Edgar Allan Poe
Lo encontre de nuevo....ese cuento breve que lei hace mucho en donde la conciencia es un arma de doble filo para la perversion de un hombre...
¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.
Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.
Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:
-¿Quién está ahí?
Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.
Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.
Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.
¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.
Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.
Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!
Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?
Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!
FIN
Sunday, April 04, 2010
YOU TUBE
http://www.time.com/time/specials/packages/completelist/0,29569,1974961,00.html
Saturday, April 03, 2010
Como debe ser un Arquitecto
Los diez libros de Arquitectura, Marco Lucio Vitruvio
Tuesday, March 30, 2010
Mujeres, el mejor firewall del mundo…
1. Una célula humana contiene 75MB de información genetica.
2. Un espermatozoide contine la mitad; eso significa 37.5MB
3. Un ml de semen contiene 100 millones de espermatozoides.
4. En promedio la eyaculación dura 5 segundos y contiene 2.24 ml de semen
5. Esto significa que la producción del miembre de un hombre equivale 37.5MB x 100,000,000 x 2.25)/5 = 1,687,500,000,000,000 bytes/segundo = 1,6875 Terabytes/seg
Esto quiere decir que el óvulo femenino soporta este ataque DDoS a 1,5 terabytes por segundo, y solo permite que pase un solo paquete de información lo que la hace el mejor hardware firewall del mundo.
La mala noticia de esto, esque ese paquete de información que deja pasar, cuelga el sistema por aproximadamente nueve meses.
Sunday, March 28, 2010
de los recuerdos......
"toda la gloria comienza cuando te atreves a empezar"
escribio en grande y al centro de aquella cartita con tinta morada (el cual en aquel entonces era su color favorito).
Sin querer he encontrado un respuesta a lo que me estaba preocupando y que decir de la alegria que me causo leer aquel simbolo de mejores amigas..:)
Ahora correre los riesgos, (del suelo no paso) tomare la desicion y dejare mis miedos....
:D
duele
el dolor de verdad deberia ser mental, aunque ya es mental por el hecho de encontrarse la informacion en el cerebro pero....como mandar al baul esa info?
Sunday, February 21, 2010
Interesante....
2. Los CDs fueron diseñados para recibir 74 minutos de música porque esa es la duración de la Novena Sinfonía de Bethoven.
3. Antes del 1800, los zapatos para el pie izquierdo y derecho eran iguales.
4. El encendedor se inventó antes que los fósforos.
5. Walt Disney tenía miedo a los ratones.
6. A lo largo de nuestra vida, y durante las noches, cada humano se come una media de 8 arañas.
7. Los cómics del pato Donald se prohibieron en Finlandia porque no llevaba pantalones.
8. Las mujeres pestañean casi dos veces más que los hombres.
9. En China hay más angloparlantes que en los Estados Unidos.
10. ¿Sabías que compartes tu fecha de cumpleaños con al menos otros 9 millones de personas en el mundo?
11. Leonardo Da Vinci inventó las tijeras.
12. Solo una de cada dos mil millones de personas alcanza o sobrepasa los 116 años de edad.
13. El cacahuete es uno de los ingredientes de la dinamita.
14. Como media, la mano izquierda realiza el 56% del trabajo cuando se escribe a máquina.
15. En el mundo hay más pollos que personas.
16. Los repelentes de mosquitos no repelen. Te ocultan. El spray bloquea los censores del mosquito por lo tanto ellos no saben que estas ahí.
17. Ningún pedazo de papel puede ser plegado a la mitad más de 7 veces.
18. Los burros matan más gente anualmente que los accidentes aéreos.
19. Quemas más calorías durmiendo que mirando televisión.
20. El roble no produce bellotas hasta que tiene 50 años o más.
21. El rey de corazones es el único rey sin bigotes.
22. La distancia de alas del Boeing 747 Jumbo es más larga que el vuelo del primer avión de los hermanos Wright.
23. Es posible hacer subir una vaca por las escaleras, pero no bajarla.
24. En promedio, 100 personas mueren ahogados al año con bolígrafos.
25. Es físicamente imposible lamerse el propio codo.
26. La guerra más corta de la historia tuvo lugar entre Zanzibar e Inglaterra en 1896. Zanzíbar se rindió a los 38 minutos.
27. La silla eléctrica fue inventada por un dentista.
28. Febrero de 1865 es el único mes en los registros históricos que no tuvo ninguna luna llena.
29. La orina de gato brilla a la luz de una lámpara de luz negra.
30. Si gritas durante ocho años, siete meses y seis días, habrás producido suficiente energía sonora como para calentar una taza de café.
31. Si te tirases pedos consistentemente durante seis años y nueve meses, producirías suficiente gas como para crear la energía de una bomba atómica.
32. Una libélula vive aproximadamente 24 horas.
33. La memoria de un pez dorado es de tres segundos.
34. En Inglaterra, al Presidente de la Cámara no se le permite hablar.
35. El nombre de Oz, usado en "El mago de Oz" se le ocurrió a su autor Frank Baum cuando en su despacho contempló el segundo tomo de su enciclopedia, A-N y O-Z.
36. Una pelota de golf oficial tiene 336 agujeritos.
37. La manera mas fácil de diferenciar un animal carnívoro de un herbívoro es por sus ojos. Los carnívoros (perros, leones) los tienen al frente de la cabeza, lo que les facilita localizar su alimento. Los herbívoros los tienen a los lados de la misma (aves, conejos), lo que les ayuda a detectar la aproximación de un posible depredador.
38. Una persona parpadea aproximadamente 25 mil veces por semana.
39. El material más resistente creado por la naturaleza es la tela de Araña.
40. 15% de las mujeres americanas se mandan flores a si mismas en el día de los enamorados.
41. La hija de Shakespeare era analfabeta.
42. Einstein nunca fue un buen alumno, y ni siquiera hablaba bien a los 9 años, sus padres creían que era retrasado mental.
